Ni cerramos las piernas ni la boca

Editorial de Blanca Estrella Ruiz Ungo en El Diario Norte

A la justicia se la representa con los ojos vendados para denotar imparcialidad, pero quizás es hora de que abra los ojos y vea el panorama desolador ante el que nos encontramos, con más de una mujer a la semana muerta a manos de su pareja en el año 2015. Con los ojos abiertos, las profesionales de la justicia deben obtener la formación específica necesaria para poder tratar estos casos con la debida sensibilidad, empatía y criterio jurídico. No es de recibo que en pleno siglo XXI se pregunte insistentemente a una víctima de violencia de género por qué no denunció antes los hechos, o cómo aguantó los malos tratos recibidos durante tanto tiempo; y mucho menos que se le pregunte si cerró bien las piernas cuando la violaron. Está al nivel de quien culpa a la mujer de la agresión por llevar minifalda, o quien afirma que no hay violación por llevar vaqueros, porque son difíciles de quitar sin ayuda.

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